miércoles, 11 de marzo de 2009

Opinión - Especial: Las condiciones analógicas de la desocupación en la vida habitual de los trabajadores

EL TRABAJO DIGITAL NO DIGNIFICA PERO DECIDE

“hay una sola clase de hombres, la de los que trabajan”
General Juan Perón

Por Juan de Dios Romero*

Hace casi más de dos décadas se acentuó – en realidad se aceleró - una condición de la vida cotidiana de la inmensa mayoría de las personas; la reducción dramática de las posibilidades de construirse como personas, en el seno de un valor mayor al de consumidores, como una concepción unidimensional de la vida -no consumir hoy es indicio de no desear el progreso ni perseguir el realizarse.-

Una forma sofisticada de mutación y condicionamiento del desarrollo y construcción de la propia conciencia individual, familiar, social y comunitaria se produjo en condiciones de alta sofisticación multidisciplinaria nacida al amparo del nuevo concepto del estado como solo “copartícipe” lineal no jerarquizado del diseño de la realidad futura.-

En ese escenario el concepto y la presencia de las ONG fue desplazando no solo el protagonismo estatal que a su vez las subvenciona, sino que arrastró a lo esencial de la razón de ser de la estructura sindical hacia una posición cuasi marginal de la vida cotidiana donde el “conflicto” como actor construido para eso, no pretende el reconocer totalmente a la actividad gremial como el único interlocutor válido en la decisión de la resolución del mapa social.-

El construir condiciones de posibilidades de un recomienzo de la historia o de cada historia sectorial devino en posible en el mundo de las percepciones fuertes y condicionantes de la conducta y reflejos de las personas.-

Es decir, se vuelve tolerable el afirmarse que las cosas y su historia comienzan según necesidades y deseos, siempre que éstos sean causados por aquellas que se construyen con esa transitoriedad.-

Esto ocurrió entre los pliegues del escenario que las nuevas tecnologías impusieron, acorralando y, en el nuevo escenario que fascinó en su deslumbramiento, se construyó un nuevo límite de lo posible derrotando a lo necesario para una vida más sana.-

El concepto del confort, como objetivo material, fue impuesto por un cambio tecnológico que se presento a si mismo como objetivo siendo solo instrumento, también y paralelamente fue ganando terreno en forma decisiva la imposición de la construcción de dos niveles de cultura, la del “deseo” por sobre la cultura de la “necesidad” mediante el consumo “inducido” por los sistemas de medios; de forma tal que fuera sospechoso el construir una democracia alejada el “consumo”, porque si aquella se aleja del deseo del consumo puede dejar de ser democrática; la clave del nuevo tótem es que la gente llega a “desear” lo que no “necesita” y, esto se ha logrado.-

También, contemporáneamente, por intermedio de dos actividades de la física, (la electrónica y la construcción de estructura molecular de los denominados nuevos materiales), se tiño a todo el sistema productivo y, su velocidad al procesamiento.- también la electrónica posibilito el aumento del caudal de la información para los sistemas de producción – de cosas y de nueva información de consumo a propagarse por los medios- y, luego se obtuvo mayor velocidad en este proceso, la suma de estos nuevos elementos se llama digitalización, resultado que devino en posible mediante la aplicación lineal del ordenamiento de pulsos en procesos de la denominada multiplexación de datos y, cuyo concepto encierra que mas cosas, como ser información, ideas y contenidos constructores de necesidades mediante el deseo y en menos tiempo son posibles de trasladar, para un uso cuya calificación es independiente de aquellos medios.

Sin embargo, el sistema de concentración financiera y de otros recursos, nacidos con más fuerza a partir de la primera crisis del petróleo a fines de la década de los sesenta y principios de la década de los setenta trasladó la digitalización al mundo del trabajo.- de forma tal que, se amplio la brecha no solo entre los mas favorecidos y los mas necesitados de casi todo – sino que también se creo otra división funcional para el nuevo sistema y en el mundo del trabajo, las división entre los que mantuvieron o ingresaron a un trabajo regularizado y el resto, los desocupados, los sin futuro, los que fueron condenados a estar fuera del mundo digital. Ese mundo dicotómico: “digital – analógico”, tiene una característica alienante que concurrió a la destrucción del deseo y la búsqueda del futuro, el futuro fue desde entonces el hoy.

El mundo del trabajo formal se volvió más denso, extenso y alienante; se digitalizó. El que esta en él tiene trabajo, pero en cantidad abrumadora, donde la disponibilidad de tiempo libre y propio para destino de lo que sean vocaciones u ocio reparador está ausente.- Los desocupados, que también integran – por origen y destino deseado - el mundo del trabajo, quedan entonces a la intemperie de los que suceda por acción de esta relación.

La marginación, la degradación de la esperanza y la erosión de las posibilidades de imaginar un futuro se diluyen y, se van de una forma que cierra, clausura, niega la posibilidad de la reivindicación, porque lo que es posible reivindicar esta solo en el inicio de lo que ya en algo se posee, ese umbral es la dignidad de tener trabajo.- En este cuadro, vuelvo al inicio de las causas provocadas por el modelo de concentración.

Realmente, el curso del crecimiento de la electrónica es el plexo de un común denominador, el de los sistemas de comunicaciones, reglados, regulados, vigentes y sujetos a tres niveles de competencia en la administración, ellos son la Autoridad Regulatoria (el actual Ministerio de Planificación Federal Inversión Pública y Servicios), la Autoridad de Aplicación (la Secretaria de Comunicaciones –SECOM-) y la Autoridad de Control (la Comisión Nacional de Comunicaciones –CNC-).- En el marco general de las comunicaciones tenemos dos sistemas, el de la ley de telecomunicaciones (N º 19.798) y el sistema de la ley de radiodifusión (N º 22.285)

En materia de radiodifusión sonora y televisiva la competencia esta en el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER).- y su normativa esta en proceso de modificación.,. Pero, ninguno de éstos sectores o entes construye la “necesidad desde el deseo inducido”, esto está en otros planos, son los de los “tanques de pensamientos” que construyen los contenidos a futuro.-

En todos estos ámbitos administrativos la estética y la ética laboral digital tiñe la naturaleza del mundo laboral, donde se verifican condiciones de estabilidad dispares, la gente, los trabajadores, en su mayoría están sujetos a un esquema de relación laboral a término, a plazo fijo; la “estabilidad” a término esta reemplazada en el inconsciente por la “expectativa”,que es una forma mas humana pero, de percibir la angustia de ese otro mundo posible del trabajo analógico y, que es también una forma camouflada de la esperanza que nunca llega a realizarse como acabada, cumplida, la angustia le da su temperatura y la inseguridad se llama de aquella manera y el tiempo digital todo lo consume, hasta los limites de comienzo de cualquier plan que, por fuera de cada día punge en cada espíritu.-

El centro decisivo del cambio de las relaciones laborales esta en discutir respecto al tiempo real para el resto de la vida, de la vida cotidiana, de la vida laboral y de las posibilidades de que tales asuntos influyan en el sistema de alineación de las condiciones digitalizadas de la vida laboral y las condiciones de obtener un límite cada vez mas estrecho respecto a las condiciones de marginación de la esperanza “analógica”(que es hoy el solo mundo de los sueños y de la búsqueda de la certeza) de los trabajadores desocupados.- el paso de la desocupación y la marginalidad del campo de lo analógico al empleo del campo digital es una forma que no llega a clausurar la ausencia de libertad y mutación decisiva de la alineación digital, es si un alivio pero sin “sobreseimiento definitivo” es una posibilidad de retornar siempre al infierno de la muerte civil desocupada y de la miseria, es solo la supervivencia arrinconada de una condena a futuro, como situación pendiente y cuasi segura, porque así no devienen los actos en la dignidad del trabajo y la libertad que aquel debe contener como creación.-

Si el comienzo de la derrota de la alineación del trabajo digital (que es la forma postmoderna del trabajo a destajo) es el cese de la ocupación total del tiempo dedicado al sistema de producción de bienes y servicios, solo es posible afrontar el tema de la distribución del tiempo existencial; de tal forma que solo cabe el abordar la discusión esencial, en la agenda de las condiciones laboral, de tal forma de medición de la vida en otros parámetros, más allá del tiempo cotidiano diario, y llevar el análisis a un marco mayor: el del transcurso del tiempo laboral al marco de un plazo mayor, la semana laboral.-

En estas condiciones, el arribar a un muevo marco genuino de trabajo por un mismo salario mensual resultante de la negociación laboral y, en función de horas de dedicación laboral semanal, se posibilita que el cerco cotidiano de cada día se reduzca y el sistema de la alineación retroceda.-

En infinidad de sectores laborales este esquema es posible, lleva a que los trabajadores puedan disponer de tiempo para si o para sus familias o sus vocaciones o, también para su ocio, el cual no podemos exigir aquí que sea creativo, como si se tratara de un cargo condicionante, porque tal avance solo es posible luego, que surge con naturalidad de una práctica continúa de la disponibilidad reflexiva del propio espacio temporal, ello esta en el futuro y la agenda de cada uno, individualmente, en libertad.-
La flexibilidad horaria laboral en términos semanales es posible – (40 horas semanales no es igual a 8 horas diarias, hoy la libertad es la posibilidad de desintoxicar) -, se puede consensuar por sectores y por la naturaleza de cada función y responsabilidades, es una salida inicial que permite arribar al acceso de una mayor libertad, valor demasiado tiempo ausente en la vida cotidiana de los trabajadores de mi patria, Argentina.- salario justo, en un tiempo humano, digitalicemos a los instrumentos, no al trabajo.-

La realidad ha impuesto que Argentina ocupe otro lugar en Suramérica, la de patio trasero de Brasil, nación que ha sido ungida para desplegar una actitud de mediación y representación del resto de los pueblos de la región ante las potencias, lo cual simplifica y reduce la complejidad de las relaciones multilaterales para ser funcional para un nuevo esquema organizativo de los recursos para mediados de éste siglo.-

Aunque el potenciamiento industrial del Brasil se siga proyectando ello no reduce su brecha interna – que, como una herida- persiste junto al crecimiento (en otra velocidad asincrónica) de su población marginal residual pero, si le basta como más que suficiente, para posicionarse como la única nación de Suramérica que ha logrado instalarse y se la reconozca en el “tempo” del trato como “interlocutora válida” ante el resto del mundo; Europa, Asia, el espacio Anglosajón del Norte, el Consejo de Cooperación de Shangai, la punta occidental de Eurasia -que es la Europa de antes de la caída del muro-, e India e Irán.-

Esta rejerarquización del posicionamiento mundial del vecino facilita la permanencia y flujo y reflujo del concepto de fronteras móviles y esfuma aún más el riesgo de la dependencia de todo el complejo industrial de San Pablo respecto al gas de Bolivia.-
Sin embargo, existe una brecha respecto a la promoción de la República Federativa del Brasil con respecto a la República Argentina, esta brecha es la inexistencia allí de una estructura gremial de naturaleza nacional y totalizadora en lo territorial, ésta ausencia conspira respecto al planeamiento de un proyecto de escala y naturaleza humana.

Quienes siendo gremialistas han visitado a sus pares en Brasil, allí siempre preguntan como es que en Argentina ha sido viable siempre, por ejemplo, el alcanzar huelgas que ocupan en su protesta a todo el territorio nacional, la huelga general de alcance nacional es una creación de la lucha gremial reivindicativa de Argentina, no se repite en otro país de Suramérica, y es temible, porque su acción decide respecto a la dirección y sentido del desarrollo de los acontecimientos políticos del país y tal realidad implica que el ordenamiento de la estructura sindical Argentina, más allá de las circunstancias de sus transitorias conducciones, encierra en si misma por su naturaleza el poder de ser parte del “cambio”, en Argentina el sindicalismo organizado es un poder de naturaleza política y reivindicativa nacional, más articulado y sólido que cualquier otra organización meramente “política”, sea ésta regional, nacional o local; en Brasil no.-

Y, en esta particular y distintiva cualidad reside nuestra posibilidad -como nación- de remontar adversidades y, a una velocidad muy firme. En esto radica la cualidad diferenciadora que permitirá afrontar lo que asoma. Sin acuerdos duraderos y planificados con la estructura gremial de Argentina y en el plexo de la comunidad toda no hay salida para todos.-

El objetivo mas revolucionario que hoy se puede proponer en Argentina es esta posibilidad, que es nada mas y nada menos que el diseño de un proyecto nacional, tan mencionado y tan poco abordado, traído a lo publico solamente en momentos de grave conmoción social y, esta vez, compatriotas, no nos debe pasar lo mismo, hay que discutir, escuchar, decidir y hacer, mientras nos quede tiempo, todavía, porque de lo contrario vendrán por todo y por todos, desde otras latitudes.-

Marzo de 2009, Buenos Aires.-

El autor, tiene 68 años, es técnico, abogado y analista en temas de inteligencia estratégica especializado en Telecomunicaciones actividad que desarrolla hace 50 años, y actualmente, se desempeña - desde hace 11 años - en la Comisión Nacional de Comunicaciones.-
El doctor Romero es referente y fuente permanente de consulta para la revista de ciencia y tecnología "MI".

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